| Reunir
en esta edición cien primeras páginas
de Le Monde diplomatique es lo mismo que acercarse
a la historia del mundo de estos últimos años, guiados
por el hilo rojo que recorre la geografía de sus grandes cambios,
los acontecimientos que han marcado la época, o aquellas tendencias
que provisionalmente dibujan ya su futuro. En ellas encontramos aquellos
análisis que han servido para construir una perspectiva de
nuestro tiempo: de la mundialización al nuevo orden global,
de neoimperialismo; junto a hechos que ya forman parte de la agenda
política más reciente, como el 11 de septiembre o la
guerra de Irak; o finalmente análisis más directamente
relacionados con situaciones políticas emergentes como han
sido las de Bolivia, Venezuela, Pakistán o el Brasil de Lula;
sin olvidar aquellos otros aspectos relacionados con los dos paradigmas
fundamentales del mundo actual como son la comunicación y
el mercado, y sus implicaciones económicas, políticas,
sociales y culturales.
Hoy en día, Le Monde diplomatique es, sin duda alguna, uno de los observatorios
privilegiados sobre los grandes cambios de nuestra época. Una explícita
toma de partido le concede la posibilidad de una perspectiva a la hora de analizar
aquellos problemas que normalmente son marginales para otros análisis.
Dar visibilidad a las tensiones de nuestro tiempo, situar en su contexto los
conflictos que emergen una y otra vez en el mapa de la Tierra, ponerse de parte
de aquellos movimientos sociales que desde la libertad o desde la solidaridad
apuestan por un mundo más justo, crear, en definitiva, un mapa del mundo,
una nueva cartografía acorde con las condiciones reales de los pueblos
es, sin duda alguna, uno de los principios de un periodismo político que
ha hecho del análisis su método y finalidad. Un trabajo que, como
si de un sensibilísimo sismógrafo se tratara, registra los signos
del tiempo para seguir postulando la utopía de un futuro más justo,
más libre, más humano.
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