Cuando los estadounidenses soñaban con una Francia bajo protectoradoAnnie Lacroix-Riz*
Es una página poco conocida de la historia de la Segunda Guerra Mundial: a partir de 1941-1942, Washington había previsto imponer a Francia -como a los futuros vencidos, Italia, Alemania y Japón- un status de protectorado, controlado por un American Military Government of Occupied Territories (Amgot). Este gobierno militar estadounidense de los territorios ocupados habría suprimido toda soberanía, incluido el derecho a acuñar moneda, sobre el modelo proporcionado por los acuerdos Darlan-Clark de noviembre de 1942. Si creemos a algunos historiadores estadounidenses, este proyecto tenía su origen en el odio que sentía Franklin D. Roosevelt por Charles de Gaulle, "aprendiz de dictador" a quien hubiese querido ver desaparecer de la Francia post-Pétain. Esta tesis de un presidente estadounidense preocupado por establecer la democracia universal es seductora, pero errónea (1). En aquel momento, Estados Unidos temía sobre todo que Francia, aunque debilitada por la derrota de junio de 1940, se opusiera a sus designios en dos puntos, al menos si la dirigía De Gaulle, quien pretendía devolverle la soberanía. Por una parte, habiendo luchado después de 1918-1919 contra la política de Washington para con Alemania, París usaría su eventual poder de oposición para obstaculizarla de nuevo. Por la otra, Francia se resistiría a renunciar a su imperio, rico en materias primas y en bases estratégicas, mientras que los estadounidenses habían exigido para sus mercancías y sus capitales, a partir de septiembre de 1899 y por boca del Secretario de Estado John Hay, el beneficio de "Puerta abierta"[supresión de barreras aduaneras] en todos los imperios coloniales (2). Por esta razón Estados Unidos practicó a la vez el veto contra De Gaulle, sobre todo cuando su nombre contribuyó a unificar la Resistencia, y una cierta complacencia mezclada con rigor hacia Vichy. Tal como ocurre con los regímenes latinoamericanos tan apreciados en Washington, este deshonroso régimen, a sus ojos, sería más servil que un gobierno de fuerte base popular. Así progresó un "Vichy sin Vichy" estadounidense que fue apoyado, en sus sucesivas formas, por las elites francesas, aferradas a un Estado que les había devuelto los privilegios otorgados por "el antiguo régimen" republicano y preocupadas por negociar sin perjuicio el paso de la era alemana a a la pax americana. Washington preparó su desembarco en Africa del Norte con Robert Murphy -pesadilla de los gaullistas- desde diciembre de 1940, mucho antes de entrar en la guerra (diciembre de 1941). Murphy era representante especial del presidente Roosevelt en Africa del Norte y futuro primer consejero del gobernador militar de la zona de ocupación estadounidense en Alemania. Estados Unidos intentó una reagrupación en torno a un símbolo de la derrota, el general Maxime Weygand, delegado general de Vichy para Africa hasta noviembre de 1941. Como la operación fracasó, exactamente antes de desembarcar en Marruecos y en Argelia el 8 de noviembre de 1942, se volvieron hacia el general Henri Giraud. Posteriormente fue el turno del almirante François Darlan, en ese momento en Argel: este heraldo de la colaboración de Estado a la cabeza del gobierno de Vichy, de febrero de 1941 a abril de 1942, había permanecido cerca de Pétain después del retorno al poder de Pierre Laval (3). El 22 de noviembre de 1942 el general estadounidense Mark W. Clark hizo firmar al almirante "retornado" "un singular acuerdo" que ponía "Africa del Norte a disposición de los estadounidenses" y que hacía de Francia "un país vasallo sometido a “capitulaciones” (4). Los estadounidenses "se arrogaban derechos exorbitantes" sobre la "prolongación territorial de Francia": desplazamiento de las tropas francesas, control y ordenamiento de los puertos, aeródromos, fortificaciones, arsenales, telecomunicaciones, marina mercante; libertad de requisar, exención fiscal; derecho de extraterritorialidad; "administración de las zonas militares fijadas por ellos"; se confiarían algunas actividades a "comisiones mixtas" (mantenimiento del orden, administración normal, economía y censura). El mismo Laval preparaba su futuro estadounidense cuando declaraba "desear la victoria de Alemania" (22 de junio de 1942): secundado por su yerno René de Chambrun, abogado de negocios, colaboracionista poseedor de las nacionalidades estadounidense y francesa, consideraba que Washington le reservaba un papel eminente al día siguiente de una "paz separada" germano-anglo-estadounidense contra los soviéticos (5). Pero sostener a Laval era tan incompatible con la relación de fuerzas galas como dicha "paz" con la contribución del Ejército Rojo al aplastamiento de la Wehrmacht. Tras el asesinato de Darlan el 24 de diciembre de 1942, en el cual fueron implicados los gaullistas, Washington se volvió de nuevo hacia Giraud, fugaz segundo de De Gaulle en el Comité Francés de Liberación Nacional (CFLN) fundado el 3 de junio de 1943. Al general de Vichy se le habían sumado, sobre todo desde Stalingrado, altos funcionarios (como Maurice Couve de Murville, director de finanzas exteriores y de cambios de Vichy) e industriales (como el ex "cagoulard"[de la Cagoule, organización secreta de extrema derecha creada en 1936] Lemaigre-Dubreuil, de aceites Lesieur y de Printemps, que desde 1941 actuaba en los cuadros alemanes y estadounidenses) y banqueros colaboradores (como Alfred Pose, director general del Banco Nacional para el Comercio y la Industria, leal a Darlan). Esta opción estadounidense se encarnaba en Pierre Pucheu que reunía Argel y Giraud: qué mejor símbolo del mantenimiento de Vichy que este Ministro de la Producción Industrial, luego del Interior de Darlan, delegado del Banco Worms y del Comité de Forges, antiguo dirigente y proveedor de fondos del Partido Popular Francés de Jacques Doriot, campeón de la colaboración económica y la represión anticomunista al servicio del ocupante (designación de los rehenes de Châteaubriant, creación de las secciones especiales, etc.). Abandonado por Giraud y encarcelado en mayo de 1943, fue juzgado, condenado a muerte y ejecutado en Argel en marzo de 1944. No solamente para complacer a los comunistas a quienes Pucheu había martirizado: De Gaulle lanzaba así una advertencia a los Estados Unidos y a Gran Bretaña. Sembró el espanto entre los que esperaban que al "amparo" alemán le sucediese el salvataje estadounidense: "El burgués francés, bromeaba un policía en febrero de 1943, siempre consideró que el soldado norteamericano o británico debía estar a su servicio en caso de una victoria bolchevique (6)" " Aunque pintaba a De Gaulle como dictador de derecha y al mismo tiempo títere del Partido Comunista Francés y de la URSS, Washington debió renunciar a imponer el dólar en los"territorios liberados"y (con Londres) reconocer, el 23 de octubre de 1944, a su gobierno provisional de la República Francesa: dos años y medio después del reconocimiento soviético del "gobierno de la verdadera Francia", un año y medio después del reconocimiento inmediato del CFLN, dos meses después de la Liberación de París y poco antes de que De Gaulle firmara con Moscú, el 10 de diciembre, para contrabalancear la hegemonía estadounidense, un "tratado de alianza y asistencia mutua" que calificó de "linda y buena alianza (7) ". Descartada de Yalta en febrero de 1945, dependiente de los Estados Unidos, Francia se integró plenamente en su esfera de influencia. Sin embargo, el vigor de su resistencia interior y exterior le había evitado caer bajo su protectorado.
____________________ * Profesora de Historia Contemporánea, Universidad de París VII, autora de Le choix de Marianne: Les relations franco-américaines de 1944 à 1948, Editions sociales, París, 1986, y Les Protectorats du Maghreb entre la France et Washington du débarquement à l'indépendence 1942-1956, L'Harmattan, París, 1988. NOTAS: (1) Costigliola Frank, France and the United States. The
Cold Alliance since World War II, Twayne Publishers, New York, 1992. Volver a sumario Mayo 2003 |