Le Monde y "El Diplo"Ignacio RamonetTras la publicación del artículo de Ignacio Ramonet “Le Monde y el Diplo” (Le Monde diplomatique, abril 2003), Jean Marie Colombani, presidente del consejo de dirección de Le Monde S.A. y director de Le Monde, nos ha hecho llegar el texto siguiente: Le Monde diplomatique del mes de abril último se expresa sobre las relaciones de Le Monde y de su filial Le Monde diplomatique (51% propiedad de Le Monde). Como consecuencia de un proceso consensual y no de una batalla, Le Monde diplomatique ha llegado a ser autónomo y reproduce voluntariamente el esquema que tenemos nosotros mismos en Le Monde con consejo de dirección y consejo de vigilancia, reforzados con un fuerte accionariado de los trabajadores (41%) y de los lectores (10,4%). En Le Monde diplomatique los lectores (Amis) poseen el 25,4% y los trabajadores el 23,6%. El funcionamiento y las estructuras (trabajadores y lectores) de nuestras dos entidades ponen de manifiesto un espíritu de economía social. De esta manera, el grupo se identifica con la economía social. Esto se hacía ya patente en el accionariado exterior de Le Monde (1) y en su consejo de vigilancia, a través de algunas de sus sociedades de accionistas, Le Monde Prevoyance y Claude-Bernard Participations. Estas relaciones han ido haciendose más profundas, con nuestro apoyo, tanto gracias a las participaciones (Polits Editions, Transversales Science/Culture) de Le Monde diplomatique como gracias a la creación de un nuevo mensual, Le Monde Initiatives. Cada vez que se dan las condiciones, Le Monde favorece este tipo de accionariado que moviliza a trabajadores y lectores alrededor de nuestros periódicos. Esto con el fin de afianzar la independencia de las redacciones. Así una de las razones que explican nuestra participación de un 30% en el grupo Publications de La Vie catholique, además de la proximidad histórica de los dos grupos, reside en el lugar que ocupan las sociedades del personal en el capital de Publications de la Vie catholique. Toda nuestra estrategia consiste, en efecto, en reunir independientes con el fín de protegerles de “los medios de comunicación concentrados” (2) y hacer vivir una familia de prensa cuyo dogma es la independencia. El respeto de todo ello está notablemente asegurado, en los dos casos, en Le Monde y en Le Monde diplomatique, por las condiciones del nombramiento del director. Así, en el caso de Le Monde diplomatique, cada grupo de accionistas tiene derecho a proponer uno, el nombramiento no puede hacerse sin el aval de los trabajadores reunidos en la Asociación Gunter-Holzmann. Consiste en compartir un poder equilibrado. Le Monde diplomatique y Le Monde pueden tener, y tienen, divergencias editoriales. Le Monde diplomatique es en efecto un periódico de opinión -en singular-, Le Monde es un periódico de opiniones -en plural-. Y si los puntos de vista editoriales de le Monde diplomatique son diferentes, si llegan a ser criticados por Le Monde, es una prueba de nuestra libertad: Le Monde diplomatique es la prueba de la libertad editorial en la familia Le Monde. Una enseñanza del último foro de Porto Alegre es que no hay modelo para la alterglobalización, sino que es la pluralidad democrática, cultural y económica la que aportará alternativas. La pluralidad de opiniones es un elemento. En la estrategia de grupo, Le Monde diplomatique tiene su sitio. Le Monde, Le Monde diplomatique y Courrier international, con su ritmo y sus especificidades, nos permiten reivindicar una posición fuerte en la información internacional. Dentro del grupo, las relaciones económicas entre Le Monde diplomatique y Le Monde son serenas y de confianza. Excepto algunos desacuerdos, aquí o allá: así y como anécdota nosotros consideramos que no era necesariamente pertinente adquirir un edificio particular como sede de Le Monde diplomatique, pues nuestra vocación no es la de gestionar inmuebles, sino desarrollar periódicos. Por el contrario, la dirección de Le Monde diplomatique no era entusiasta con la idea de nuestra aproximación a le Courrier International, sin que esto suponga un desacuerdo o una reserva sobre la constitución del grupo y la definición, razonable y razonada, de su campo de actividades. El principio económico de partida era dar más autónomia a Le Monde diplomatique en su desarrollo y permitir la toma de riesgos en sintonía con sus accionistas, e indudablemente con su casa madre. Por su parte, Le Monde diplomatique ha continuado utilizando los servicios, comerciales y administrativos entre otros, de le Monde, lo que le permite mejores resultados. Esta organización comporta economías de escala, y la filial, utilizando las competencias de especialistas, contribuye razonablemente y contractualmente a los costes de estas estructuras. Ha sido con el buen entendimiento con la dirección y la redacción de Le Monde diplomatique como he obtenido de los accionistas de Le Monde la creación de la filial a principios de 1996. Siete años más tarde, ¿dónde nos encontramos? Un aumento de difusión de un 25,3%, resultados estructuralmente positivos, una treintena de ediciones extranjeras, una progresión de fondos propios de 36,6% incluso distribuyendo dividendos (1.672 k€) a los tres accionistas. Es sobre la base de este éxito común como Le Monde y los otros dos accionistas han renovado la dirección de la filial a principios del año 2002. ____________________
NOTAS: (1) Crédit mituel,Crédit coopératif,
Médéric,AG2R, Mutuelle generale, OCIRP, INPR, FNMF, Mutuelle
retraite de la fonction publique, Crédit agricole (vía
Delfinances), Groupama-GAN Volver a sumario Mayo 2003 |