LE MONDE diplomatique - edición española



Flandes le teme a la marea parda

Rinke Van Den Brink*

En las elecciones legislativas del 18 de mayo, Flandes espera un avance de la extrema derecha : el Vlaams Blok daría un salto, mientras que esa tendencia política parece haber tocado su techo en Valonia y en Bruselas. Sín esperar los resultados, varios dirigentes políticos y de asociaciones, así como intelectuales, empiezan a elaborar un balance crítico de la “guerra antifascista” – a la que no es ajena la prensa– empezando por el intento de eliminar jurídicamente al Blok y formar alrededor de él una “zona protegida” política.

¡ Pobre Flandes ! Parece hipnotizado por la serpiente que apareció en las orillas del río Escaut. Desde hace 16 años, elección tras elección, la extrema derecha flamenca ve crecer su influencia (1) y su partido, el Vlaams Blok (Bloque flamenco), se implanta cada vez con mayor solidez. Los últimos sondeos le atribuyen más del 17% de los votos en las elecciones legislativas y senatoriales del 18 de Mayo (2).

Del lado francófono, la situación es totalmente distinta : según las mismas encuestas, la extrema derecha en todas sus variantes no obtendría en Valonia más que el 4,6% de los sufragios (4,1% en 1991). El Frente Nacional (FN) no parece estar en condiciones de mantener en la cámara de diputados el escaño de su presidente, Dr. Daniel Féret, dado que la introducción de una barrera del 5% de los votos junto con la probable participación de otros movimientos políticos puede llevarlos al fracaso. Aunque sólo un grupúsculo, la extrema derecha francófona tiene sin embargo algunos relativos bastiones, como Charleroi y Molenbeek -municipio de Bruselas-.

“ El Centro para la igualdad de oportunidades y la lucha contra el racismo (3) contribuyó seguramente a la derrota de la extrema derecha francófona, explica uno de sus expertos, Manuel Abramowicz. Nosotros proporcionamos a los medios de comunicación, a los grupos de acción, a los sindicatos, a los partidos políticos y también a los docentes información sobre el carácter odioso de la extrema derecha. Lo cual, sin lugar a duda, ha reforzado muchísimo el combate democrático”.

La presión jurídica también hizo lo suyo. El ex-comisario Hubert Defourny -ex-asesor de la provincia de Liège y del municipio de Verviers- fue condenado en varias oportunidades por incitación al odio racial. Tuvo problemas que paralizaron sus actividades políticas y las de los grupúsculos políticos que él codirigía (4).

El 31 de marzo del 2003, le tocó comparecer a M. Féret : el diputado del FN debió responder por haber repartido panfletos racistas. “Se trata de hacer aplicar la ley, precisa Manuel Abramowicz. Cada uno de nuestros exitos jurídicos es un duro golpe para la extrema derecha. Los juicios producen impactos dentro de los partidos: desalientan a los miembros más moderados pero desaniman también a muchos electores potenciales”.

En Flandes no es así. A pesar de los juicios, el Vlaams Blok sigue progresando. Los abogados del Centro para la igualdad de oportunidades y contra el racismo y la Liga de los derechos humanos (LDH) han dedicado varios años al análisis de este legajo, pero hasta el día de la fecha ha sido en vano. Lo mismo que el Tribunal Correccional, en junio de 2001, el Tribunal de Apelación de Bruselas el 26 de febrero del 2003 declaró ser incompetente para juzgar a tres asociaciones sin fines de lucro (ASBL), satélites del Vlaams Blok, que fueron citadas por infracción de la ley sobre el racismo: los delitos políticos corresponden al Tribunal Penal.“Es un absurdo jurídico, contesta el abogado de la LDH, Dr. Jos Vandervelpen. ¿Por qué el dueño de un café que le niega la entrada a un no-europeo es inculpado el Vlaams Blok que se declara culpable de discriminación de no-europeos en sus propios textos ?…”. El juicio sigue en el Tribunal Supremo.

Los extremistas se prepararon para lo peor. Dado que la condena de la asociación donde transita la atribución del crédito del Estado al Vlaams Blok (4 millones de euros por año) hubiera podido suprimirla. El Blok pensó en fundar enseguida otro partido. “Tenemos miedo de que los principales dirigentes de este partido político, a cargo de las asociaciones inculpadas, pierdan sus derechos cívicos después de una condena”, explica el Dr. Gerolf Annemans, abogado y director del grupo del partido en la Cámara de diputados. “Llegado el caso, las señoras Annemans, Dewinter y Vanhecke (5) serán candidatas y nosotros seguiremos nuestras actividades sín ser mandatarios. Pero es cierto que los juicios nos hicieron perder mucho tiempo y mucho dinero.”

Para Annemans, esta presión jurídica “fortaleció nuestros vínculos y endureció a nuestros militantes. Los electores tampoco se dejaron desorientar. Los partidos del establishment nos tienen miedo, no se atreven discutir con nosotros, por lo tanto tratan de hacernos callar por la vía legal”. No sería de extrañar que el Blok festeje el final del juicio como una gran victoria. La opinión pública piensa lo mismo.“Este juicio fue muy imprudente, confiesa Robert Voorhamme, presidente de la Federación de Anvers del Partido Socialista flamenco. No es muy inteligente intentar suprimir un partido político por medios jurídicos, sobre todo cuando tiene tantos electores”.

Politólogo y especialista en la extrema derecha, docente de la Universidad de Anvers U.F.S.I.A, Cas Mudde comparte esta opinión. “En caso de hacer este juicio, hubiéramos tenido que hacerlo hace tiempo. El Vlaams Blok es ya una organización experimentada y una fuerza política establecida. El Centro por la igualdad de oportunidades y la lucha contra el racismo no logra convencer con su acción en favor de una sociedad multicultural. Me parece que hacerle juicio al Blok no es ajeno a su opción. Esta lucha jurídica es esencial para su credibilidad.”

La triste realidad es que en Flandes hay pocas experiencias positivas de lucha contra la extrema derecha. Los distintos movimientos antifascistas no resultaron eficaces. Después de las elecciones municipales del año 2000, cuando el Vlaams Blok, que progresaba en todo el país, pasó en Anvers del 28% al 33%, el grupo Charte 91, un movimiento de intelectuales anti-Vlaams Blok que se fundó después del primer éxito electoral del Blok, publicó un texto muy crítico (6) : “Otra vez una victoria electoral del Vlaams Blok. Es difícil ocultar el desconcierto, incluso el desaliento de todos los que habían esperado que, esta vez, cambiaran los vientos. Las medidas políticas no hicieron retroceder al Blok en ninguna parte. La teoría de un límite sociológico resultó invalidada”.

Entre los autores de este informe, se encuentra Eric Corijn, sociólogo y filósofo. “ Es cierto, admite, a veces nos gana la desesperación. La lucha de los militantes dentro de la sociedad contra el Blok no surte efectos políticas. Al contrario: el Blok se normalizó, sus temas y sus prioridades fueron tomados por otros partidos políticos, su discurso se banalizó.”

De hecho, las fronteras entre la derecha clásica y la extrema derecha son más imprecisas. Por ejemplo : a fines del año 2001, el Senado belga debatió sobre el otorgamiento del derecho al voto de los inmigrantes no-europeos para las elecciones municipales. “Algunos oradores, dice Eric Corijn, mencionaron argumentos que pueden ser sancionados por ley. Jeanine Leduc, presidenta del grupo de liberales flamencos (VLD) (7), pronunció un discurso totalmente racista, atacando a los marroquíes “que no quieren trabajar”, hasta tal punto que el Vlaams Blok no hubiera tenido necesidad de intervenir. Nadie se levantó para protestar. Con un Parlamento así, ¿cómo se puede luchar contra el Blok?" .

Desde el principio, precisa Eric Corijn, el diagnóstico era erróneo. “Se insistió sobre el carácter de protesta que tiene el voto Vlaams Blok, y no se midió el alcance de su contenido ideológico. El Blok no solamente representa una tendencia racista que existe en nuestra sociedad, sino que es el único partido anti-sistema”. De allí el efecto perverso de la “zona protegida” : el compromiso de todos los partidos democráticos de no cooperar nunca con este partido, se utilizó a menudo como una coartada para evitar el debate contradictorio de esos temas. “Sin la zona protegida, considera no obstante Eric Corijn, la situación hubiera sido peor. Pero sólo es el primer elemento de una estrategia anti-Vlaams Blok. Evita que varios dirigentes tengan la tentación de ir a buscar gente que los apoye fuera del área democrática, con el propósito de imponer una política más reaccionaria. Por consiguiente, la ‘zona protegida’ debilita a la derecha. El Blok no pierde la oportunidad de denunciarlo como un invento de la izquierda para quedarse en el poder”.

La ciudad de Amberes ocupa el primer lugar en la lucha contra la extrema derecha. El Blok es el primer partido de esa ciudad, con 19 de los 54 escaños del consejo municipal, y constituye la única fuerza de oposición. En el año 2006, cuando los intendentes sean elegidos directamente con la proporcional integral, Filip Dewinter podría ser el intendente. Sus posibilidades de éxito aumentaron después de los acontecimientos de marzo de 2003: el colegio de adjuntos del intendente tuvo que renunciar, a raíz de las declaraciones del Vlaams Blok sobre el uso sospechoso de las tarjetas de crédito que se les entregaban para pagar gastos profesionales. Se agregó a este escándalo la acusación de fraude, corrupción y falseamiento de escrituras contra los tres funcionarios de más alto rango. También fue el caso del jefe de policía de la ciudad de Amberes y uno de sus comisarios superiores. El adjunto de asuntos sociales, Tuur Van Wallendael, responsable de la investigación interna que confirmó los rumores, evalúa la bomba que contribuyó a hacer explotar. “Los escándalos producen un resultado catastrófico. Todo lo positivo que hizo este colegio desde hace más de dos años, ha sido barrido. El Vlaams Blok utiliza todo esto con un solo objetivo : ganar votos poniendo el grito en el cielo.”

¿ Qué se puede esperar de un partido de extrema derecha literalmente convertido en gueto? Van Wallendael menciona los riesgos de la estrategia de la “zona protegida”. “Convendría medir mejor las ventajas y los inconvenientes. Tengo la impresión de que nosotros le hacemos un gran favor al Vlaams Blok. Por supuesto, un partido elegido democráticamente no es necesariamente un partido democrático. Pero no se puede prohibir a un partido, que representa al 15% de los flamencos, que participe del debate o que organice su congreso en una sala municipal.” Una cuestión candente: en 1995 y 1998, dos ministros socialistas francófonos se negaron a alquilar el Palacio de los Congresos de Bruselas al partido de extrema derecha, garatizándole una publicidad extraodinaria. “El grado de incomprensión de la situación flamenca por parte de los francófonos es increíble, concluye Van Wallendael. Esta gente juega al antifascismo sin preocuparse por las repercusiones de su actitud entre nosotros”.

Con la condición de preservar su identidad, un dirigente del Partido Socialista razona así : “Imagínese que usted fuera un polítologo de otro planeta y que baja a la Tierra para analizar la vida política en Bélgica. ¿No llegaría usted a la conclusión que el PS y el partido Ecologista tratan sobre todo de ganar electores en Valonia diferenciándose radicalmente del Vlaams Blok .

Pero al final el Blok se vuelve cada vez más fuerte en Flandes, lo cual produce un partido de izquierda francófono todavía más heroico. No nos olvidemos de los problemas lingüísticos que existen en el trasfondo : es el Blok el que saca provecho de los ataques francófonos.”

En febrero, durante una cena, en un Centro Cultural hiper moderno, el PS francófono celebra una reunión electoral. Setecientas personas aclaman a la vedette de esa reunión, Elio Di Ripo, el intendente de la ciudad de Mons y presidente del partido, uno de los hombres más poderoso del país. Viste traje azul, camisa blanca y el imprescindilble nudo mariposa colorado. “Los que tienen miedo de salir de noche, los que corren el riesgo de perder su trabajo, los que son víctimas de una inseguridad existencial, tienden a votar la extrema derecha” sostiene Elio Di Ripo. ¿En qué se diferencia el “Norte” (zona flamenca) del “Sur” (zona valona) ? “Nosotros escuchamos a los electores. Estamos en el terreno. En el Norte, no les parece necesario. Pero en el terreno encontramos a la extrema derecha que todos los partidos democráticos flamencos han banalizado y lo lamento mucho, esto vale también para nuestros compañeros del Partido Socialista. Los medios de comunicación tienen su parte de responsabilidad en lo que sucede. En la radio y en la televisión flamenca se escucha a los diputados del Vlaams Blok. Es increíble. Hay que tratar sín piedad a los que entierran la democracia”.

La Louvière es la prueba fehaciente: este municipio de Valonia hizo retroceder realmente a la extrema derecha. En 1994, el PS perdía 10% en las elecciones municipales, conservando estrictamente la mayoría : 21 escaños sobre 41. El FN conseguía 6 electos, “un fracaso muy duro de tragar”, comenta Willy Taminiaux, actualmente intendente de la ciudad, pero en aquella época ministro del gobierno regional valón. “No podía quedarme indiferente mientras las balas silbaban encima de mi cabeza. Asumí mis responsabilidades y propuse dirigir la lista en las elecciones municipales del año 2000.” La decisión dio frutos, permitiendo que el PS recuperara en el año 2000 el porcentaje que había perdido. Su lista multi-cultural, con muchos candidatos de origen extranjero, ganó 29 de los 41 escaños, mientras que el FN desaparecía del consejo municipal.

M. Taminiaux renunció a sus funciones de ministro y diputado para dedicarse a su ciudad. Como es partidario de la política de luchas concretas en su zona, asegura: “La clave de nuestro programa, es la democracia participativa. Hay que poner en práctica políticas de barrio, por lo tanto escuchar a la gente. Hicimos unas diez reuniones de barrio, algunas fueron difíciles, otras muy positivas. Pero lo esencial es que la gente pueda hablar y nosotros escucharlos, discutir con ellos”. Cada reunión trata un tema específico: aquí un problema de circulación, allá una cuestión ligada a la seguridad. “Participan el intendente y los adjuntos, pero los servicios municipales nos acompañan en estas reuniones: siempre hay una persona para contestar a la población y después para llevar a cabo las ideas expuestas”.

Convencido de la necesidad de una política en el terreno para dominar el descontento y la xenofobia con que el FN fundó su éxito en 1994, W. Taminiaux relativiza sin embargo la derrota de la extrema derecha local. “Los electos de extrema derecha son los primeros responsables de su propia desaparición. Aquí no tenían un verdadero líder. Se autodestruyeron, por falta de coherencia política. Pero si hubiéramos luchado contra una extrema derecha estructurada como en Flandes, hubiera sido otra historia.”

En Flandes como en otras partes de Europa, la extrema derecha no retrocederá si las clases populares quedan abandonadas, su malestar es menospreciado y sus reivindicaciones ignoradas. Estrella del S.A, adjunta del intendente de la ciudad de Anvers, la señora Mimount Bouslaka llama a sus amigos a “tomar en cuenta de una vez la criminalidad y la inseguridad en el sentido más amplio de la palabra, empezando por el problema del trabajo. Y, créanme, los inmigrantes también piden trabajo. Durante mucho tiempo, creíamos que eran temas de la derecha, incluso de extrema derecha. Les hemos dejado el campo libre. Y ¿quién paga los platos rotos ? Los más débiles. También hay que invertir en educación. Es inaceptable que se abandone a grupos enteros de jóvenes. Hay que frenar la segregación social que se instala en nuestro país”.

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* Periodista, Amsterdam, autor de varias obras sobre el tema de la extrema derecha en Europa, entre ellas L’internationale de la haine, Luc Pire, Bruselas, 1996.

NOTAS:

(1) En las elecciones legislativas, el Blok obtuvo 3% en 1987, 10,5% en ocasión de su gran éxito en 1991, 12,3% en 1995 y 15,3% en 1999.
(2) La Libre Belgique, Bruselas, 31-3-2003.
(3) www.antiracismo.be
(4) Agir, Referendum y el Bloque Valón.
(5) Filip Dewinter, director del grupo Vlaams Blok en el consejo municipal de Anvers y en el Parlamento flamenco, es el dirigente más popular del partido. Frank Vanhecke es el presidente del Vlaams Blok, diputado europeo y cabecera de lista para las elecciones de senadores.
(6) Flandes : “Hay realmente un problema” www.charta91.be
(7) Principal partido de coalición del gobierno integrado por liberales, socialistas y ecologistas.
(8) Léase Sergio Carrozzo, “La suerte de la extrema derecha belga”, Le Monde Diplomatique, edición española, mayo del 2002.

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