LE MONDE diplomatique - edición española



Contraproyecto de Romainville

Philippe Rivière

La chimenea de la Sociedad Francesa de Penicilina (SOFRAPEN) -creada después de la Liberación con dinero del plan Marshall, luego adquirida por Gaston Roussel, fundador del grupo Roussel-Uclaf (RU)- aún se erige sobre las doce hectáreas del complejo de Aventis Pharma en Romainville, a las puertas de París. A pesar de sus 70 años de historia en la investigación farmacéutica, el complejo no presenta ninguno de los síntomas de una industria en decadencia. Algunas instalaciones se encuentran en flamante estado: un edificio “Alexander Fleming” responde a las exigencias de confinamiento biológico de nivel L3 (que permite la manipulación de agentes altamente patógenos a escala individual); los laboratorios desbordan de equipamiento informático, espectroscopios de masa y robots de precisión.

Aventis Pharma, resultado de la absorción de RU por la firma alemana Hoechst, luego de la fusión de ésta última con Rhône-Poulenc, “es la número uno de la industria farmacéutica en Francia”. Con “un volumen de ventas de 15.600 millones de euros en el mundo”, posee “un crecimiento mínimo promedio de 10% anual”, tal como anuncia su página de internet (1). Muy recientemente inclusive, la firma continuó invirtiendo en Romainville, donde se descubrió y desarrolló el Ketek, un nuevo antibiótico actualmente en el mercado.

Sin embargo, en 1998, la dirección decidió vender el complejo. Luego, ante la movilización de sus empleados, prometió integrarlo en un centro parisino. “En realidad -afirma Thierry Bodin, especialista en estadísticas y representante gremial- se trata de una desintegración, ya que, de los ocho ejes de investigación presentes en Romainville, sólo quedaría uno, el de antiinfecciosos. La investigación sobre enfermedades óseas se trasladó a ProSkelia, una filial del tipo “start-up”, que sólo tomó a 80 investigadores, es decir, apenas el 50% del potencial. Otros ejes ya han sido abandonados o transferidos”.

Preocupados por su fuente de trabajo (más de 600 puestos de investigadores en total serían eliminados en Francia) y furiosos al comprobar que se deshacían de una “herramienta de investigación y desarrollo competitiva, y de una memoria irremplazable”, los empleados trabajaron en un contraproyecto denominado Néreïs (2). Comprobaron que la investigación farmacéutica, tal como está orientada, no responde a los imperativos de la salud pública, ni al Sur (véase el artículo precedente) ni al Norte. Las enfermedades hospitalarias causadas por gérmenes multirresistentes se desarrollan de manera trágica... Hace tres años, un proyecto de investigación sobre un antimicótico -que habría podido tratar ciertas candidiasis (3)- fue abandonado por Aventis tras evaluar que su potencial comercial sería de “solamente” 400 millones de dólares. Se necesitaban 500 para obtener la bendición de los analistas...

Rompiendo con la lógica puramente financiera para abordar un enfoque de salud pública, Néreïs podría poner sus conocimientos en toda la cadena de desarrollo del medicamento -de un extremo (investigación de efectos biológicos) al otro (tests de toxicidad, análisis clínicos, solicitud de autorización de lanzamiento al mercado...)- a disposición tanto de instituciones públicas como de organismos privados. Tal como señala Jean-Baptiste Léauté, responsable de relaciones industriales de la Universidad de París-7, “los organismos públicos de investigación poseen minas de oro. Cuentan con las dos piezas del rompecabezas: los “objetivos” biológicos, a través del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica (INSERM), e importantes colecciones de moléculas -las quimiotecas- a través del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS). Pero carecen de los medios para unirlas y de vocación para hacerlo. La investigación de moléculas activas implica procesos industriales de cribado de alto rendimiento, que permiten testear unas 100.000 moléculas por día; precisamente, lo que existe en Romainville”. El doctor Léauté, en su carácter de especialista, reclama pues ante el Consejo Regional Île-de-France que este lugar se convierta en una estructura mixta, que vincule lo público y lo privado en un “farmacopolio regional, capaz de desarrollar ciertos tipos de moléculas: antibióticas, anticancerosas, antimicóticas, antiparasitarias, que traten las enfermedades infecciosas tropicales y enfermedades raras, conjuntamente con la OMS o Médicos Sin Fronteras. Pero ofreciendo también los laboratorios a start-up y a pequeñas y medianas empresas de biotecnología”. El complejo invertiría también, con una escuela de ingenieros, en la formación de especialistas en el campo de los medicamentos.

Estos proyectos -convergentes- presentados por empleados y científicos, primeros esbozos de otra concepción de la industria farmacéutica orientada prioritariamente a la salud pública, tendrían además el mérito de no abandonar en manos de Estados Unidos el monopolio de la investigación sobre los antiinfecciosos, cuando la salud y el acceso a los tratamientos constituyen actualmente, según la intersindical de Aventis-Romainville, “un arma tan determinante como la de la defensa”.

____________________

NOTAS:

(1) http://www.aventis.com/
(2) http://www.nereis-sante.com/
(3) Candidiasis o muguete: proliferación de hongos en la boca y la garganta, que puede afectar a los lactantes y a los enfermos inmunodeprimidos (cáncer, sida).

Volver a sumario Marzo 2003