LE MONDE diplomatique - edición española



La via valenciana.

Ernest Lluch. Editorial Afers

por Ernest Reig

La trágica muerte de Ernest Lluch, asesinado por ETA en noviembre de 2000, coincidió casi en el tiempo con la aparición de la primera reedición de su obra La via valenciana (Editorial Afers, 2001), publicada inicialmente en plena transición política (Eliseu Climent, 1976). El texto original se ve ahora acompañado de una interesante Introducció donde se contextualiza al autor y su obra, y de un amplio Epíleg donde se analiza lo acontecido en la economía del País Valenciano a lo largo del último cuarto de siglo. Ambos han sido redactados por el profesor Vicent Soler.

La vía valenciana es un conjunto de ensayos sobre la historia económica valenciana, con la intención siempre presente de extraer de ellos elementos de interpretación de la realidad social y económica actual. Si al aparecer en 1962 la obra de Joan Fuster Nosaltres els valencians pudo afirmarse que los valencianos comenzaban a redescubrirse como diferentes, en el sentido de la recuperación, al menos en el plano intelectual, de su papel en la historia como comunidad políticamente diferenciada, y también en el de la identificación de las raíces catalanas de su cultura, el libro de Ernest Lluch sirve también para alcanzar un conocimiento cabal de las vías propias por las que ha transcurrido la industrialización y el cambio estructural de la economía regional.

Ernest Lluch desvela con una gran fuerza expositiva la presencia de un hilo histórico de industrialización autóctona que vincula el auge industrial de los años sesenta y setenta del pasado siglo con toda una serie de elementos industriales y artesanales presentes ya en el siglo XIX. No fue por tanto la agricultura de exportación, ni la IV Planta Siderúrgica de Sagunto, ni la planta de Ford de Almussafes, lo que transformó el País Valenciano en una economía industrial moderna, sino la labor de una burguesía industrial que acumulaba capital en proyectos de dimensión empresarial generalmente reducida, y que operaba en sectores - calzado, juguete, azulejo, textil, mueble, alimentación - caracterizados por poseer tecnologías relativamente sencillas, responder a la demanda de bienes de consumo y aprovechar las economías externas que ofrecía la localización geográfica próxima de empresas de un mismo sector industrial. Esto último puede percibirse aún hoy en día en la presencia de auténticos distritos industriales especializados en las diferentes comarcas de la geografía regional.

La ideología históricamente sustentada por la clase dominante valenciana no era propensa al reconocimiento de este tipo de dinámica y mantenía una orientación en lo económico hacia los negocios clientelares vinculados al poder político del momento. Es principalmente esto último lo que permite al autor calificar a este sector social de “aristocràcia financera i especulativa”. Un grupo social que se sintió descolocado a partir de los años sesenta, cuando se hizo evidente que la economía española ya no dependía de las divisas generadas por la exportación naranjera, y creyó ver decadencia de la economía regional, en lo que no era sino la transformación de su base económica.

La obra es una propuesta de reflexión histórica, pero con la mirada dirigida siempre al presente. De modo implícito, constituyó también una propuesta programática inspirada en la realidad económica y política de las regiones de la Italia del Mezzo (la Emilia-Romagna principalmente). El autor valoraba las ventajas de un capitalismo ágil, de pequeña y mediana empresa, que crea tejido industrial y sociedad civil, y esperaba que la transición democrática y el Estado Autonómico permitieran también en tierras valencianas la colaboración entre un empresariado progresivo, de fuertes raíces locales, y los partidos de izquierda, a la vez que sugería la creación de instituciones económicas que reforzaran los rasgos positivos de la economía regional.

El libro recibió el Premi Octubre d’Assaig en 1975, y conoció un éxito importante. De algún modo ese éxito reflejaba el esfuerzo investigador que economistas, sociológos, geógrafos, y otros especialistas de las ciencias sociales, habían llevado a cabo en la década precedente tomando como objeto de estudio la economía y la sociedad valenciana. Aún hoy sorprende la rapidez con que el autor, que había llegado a la Universitat de València como profesor en 1969, supo asimilar sus resultados para construir sobre ellos sus tesis interpretativas.

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