Las guerras del petróleo. Geopolítica, economía y conflicto.Eduardo Giordano Barcelona, Icaria, 2002 por Francisco Sierra Caballero De Marx a Lenin, de Rosa Luxemburgo a Gramsci o Negri sabemos que la guerra es la máxima expresión de las contradicciones y fugas que el capitalismo promueve como condición de su desarrollo histórico. Que los medios de comunicación se congratulen por el triunfo del capitalismo global no nos puede hacer olvidar que, por lo general, toda guerra está determinada por la ley de hierro del valor del capital. Ahora bien, el nuevo marco de transformación económica ha variado las condiciones de reproducción del sistema, el sentido mismo de la guerra como medio de superación de las contradicciones económicas del capitalismo ha pasado de una cultura material de la producción a un modelo fluido de circulación, de la física de las fuerzas de producción a la proyección virtual de las redes de circulación y especulación financiera, o, como apuntan Hardt y Negri, del imperialismo a la lógica del Imperio y a la guerra como cuestión de orden público y acción policial. En el libro de Eduardo Giordano, director de la Revista de Comunicación Voces y Culturas, el análisis del sector petrolero y su vinculación con la industria de armamento y el gran capital angloamericano ilustra, magistralmente, la base material y esta lógica de transformación de la guerra de una concepción distributiva a una visión proyectiva y virtual de la estrategia bélica difusa y especulativa que extiende su modelo de mediación al conjunto de la vida económica, como condición de supervivencia del modelo de acumulación y reproducción capitalista. La hipótesis de partida del ensayo es la correlación entre las situaciones de conflicto como la de Irak y la existencia de “anomalías” en la evolución del mercado internacional del petróleo y los precios del crudo que favorecen hoy las cotizaciones en bolsa y el margen de beneficios de las principales empresas transnacionales del sector, reforzando el proceso de recomposición financiera e industrial a favor de la hegemonía estadounidense en la compleja zona euroasiática. A partir de un análisis estructural de los conflictos recientes en áreas como Oriente Medio, y de una reconstrucción histórica de la evolución de la industria de hidrocarburos, el libro demuestra cómo el curso político de los acontecimientos jalonados de conflictos en la región están estrechamente ligados, en las tres últimas décadas, a las estrategias de la gran industria petrolera por lograr mayores oscilaciones al alza del precio internacional del petróleo en beneficio de la economía de Estados Unidos, Gran Bretaña y sus principales aliados regionales. Esta estrategia, que inicia con la administración de George Bush, no sólo ha logrado impedir el desarrollo de una fuerza política árabe contraria a los intereses estadounidenses, sino más allá aún ha favorecido además, por medio de la guerra y los sistemáticos bombardeos, la regulación del mercado de hidrocarburos, reactivando internacionalmente el negocio y la maximización del beneficio de lobbys como la industria petrolera texana, vinculada a la familia Cheney y Bush, entre otros clanes financieros de la administración republicana que hoy animan las guerras contra el eje del mal. El libro desmonta además el mito del discurso de la seguridad nacional según el cual la guerra es necesaria por la peligrosa concentración del crudo en manos de regímenes descontrolados, además de la carencia de barriles para el consumo de las principales potencias por la “política independiente” de la OPEP, mientras el incremento de la producción y el progresivo aumento de la oferta son en realidad alterados por situaciones anómalas como la guerra y los procesos de especulación de los “mercados de futuros”. En palabras de Eduardo Giordano, “el modelo de desarrollo basado en la exportación de petróleo se agrieta profundamente y amenaza derrumbe en diversos países ante la imposibilidad estructural de mantener elevado el precio del petróleo en el mercado internacional. Dada la clara sobreoferta existente y la creciente estrechez de la demanda, sólo un peligro geopolítico (escasez real, por ejemplo en caso de guerra) puede variar sustancialmente la tendencia del mercado”. De ahí la proliferación de conflictos calculados y de cercos y silencios informativos como los sucesivos bombardeos y bloqueos económicos sobre países como Irak. El movimiento internacional por la paz y el desarme no podrá en este sentido progresar sin tomar conciencia de este hecho. Ciertamente, no hay progreso sin conocimiento concreto de la realidad concreta. Y el libro de Eduardo Giordano nos ilustra, con detalle, el cuadro de dispositivos y condiciones sociopolíticas que hacen posible la crítica de la barbarie, el conocimiento de su modus operandi y, en consecuencia, la proyección de las formas necesarias de oposición en el plano económico. Se trata pues de un texto de referencia obligada cuya lectura nos rearma, teórica y prácticamente, contra los planes imperiales de la guerra global que proyecta el gran capital angloestadounidense. ____________________
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