POLÍTICAS SOCIALES Y ESTADO DE BIENESTAR EN ESPAÑA:
LAS MIGRACIONES. INFORME 2002
Clavijo, Claudia y Mariano Aguirre (eds.)
382 pp. Madrid: Fundación Hogar del Empleado, 2002
por Gunther Dietz
Aunque en el Estado español los estudios acerca
de las migraciones contemporáneas recién se constituyen
en un área de investigación propia, ya se encuentran ante
un dilema casi irresoluble: el origen institucional de gran parte del
patrocinio de las investigaciones empíricas sobre la inmigración
en España impregna sus percepciones, prioridades y problematizaciones,
sesgando así desde sus inicios los resultados de las pioneras investigaciones
sobre el fenómeno. Proliferan por tanto los estudios descriptivos
y aplicados sobre determinados tipos de colectivos inmigrantes “problemáticos”,
sus pautas migratorias “irregulares”, sus problemas de “integración”
o “adaptación” y su “impacto” en la sociedad
de acogida, lo cual suele desembocar en toda una serie de bienintencionadas
medidas propuestas para resolver dichos “problemas”. Por el
contrario, es llamativo que carezcamos casi por completo de trabajos que
analicen los procesos migratorios de colectivos no percibidos institucional
y mediáticamente como “problemáticos”, pero
cuyo “impacto” en la sociedad de acogida será mucho
más profundo: las migraciones intra-europeas, los trans-migrantes
pertenecientes a las élites empresariales del mercado globalizado,
los llamados highly skilled workers por los cuales cada vez más
compiten los clásicos países de inmigración.
Aparte de este vacío en la percepción e
investigación del “otro” migrante, la cercanía
académica ante el poder político y su afán de participar
en sus problematizaciones oficializadas ha generado otra importante laguna
del conocimiento: carecemos de estudios empíricos y críticos
que profundicen en el propio Estado y su papel. El volumen aquí
reseñado abre una decisiva brecha en este necesario giro de perspectiva:
en vez de caracterizar por enésima vez a x colectivo inmigrante,
sus rasgos demográficos, socioeconómicos y culturales o
sus problemas de integración, ahora las migraciones hacia España
se analizan no sólo en el contexto de las políticas gubernamentales,
sino a partir del funcionamiento mismo del Estado de bienestar, de su
supuesta crisis y de sus transformaciones contemporáneas.
La abismal distancia imperante entre la percepción
del “usuario” migrante y del Estado proveedor de servicios,
que en el volumen es ilustrado elocuentemente con testimonios biográficos
intercalados entre los capítulos, también se plasma en las
diversas perspectivas aportadas. Como ya en su presentación anuncia
Mariano Aguirre, el desafío básico que plantea dicha relación
Estado- inmigrantes no consiste en problemas específicos de integración
producto de supuestas características inherentes de los inmigrantes,
sino en “una ruptura del pacto Estado-ciudadanos” (p.13) en
tiempos de privatizaciones aceleradas. A lo largo de los procesos de globalización
post-estatal, esta ruptura, que ahora más dramáticamente
viven los migrantes ilegalizados, también afectará al conjunto
de la ciudadanía “sedentaria”.
El libro se divide en una introducción panorámica
del fenómeno migratorio y su relación con el Estado de bienestar,
por una parte, y nueve capítulos monográficos, en los cuales
se analizan diferentes aspectos de las políticas públicas
desplegadas hacia colectivos inmigrantes en España. En su contribución
panorámica, Carlos Giménez retrata desde el punto de vista
del Estado y sus instituciones el proceso de percepción, reacción,
definición y ejecución de políticas específicas
para aquellos colectivos inmigrantes considerados como destinatarios de
la intervención pública. Esta visión macro, centrada
en el caso español, es complementada por el análisis que
realiza el Colectivo IOÉ de la íntima relación existente
entre las migraciones internacionales y los procesos de globalización
capitalista.
Desde un punto de vista jurídico, Pilar Charro
y Pablo Benlloch demuestran cómo el Estado español jerarquiza
los derechos sociales, cementando con ello la desigualdad jurídica
entre extranjeros y nacionales y obstaculizando así ab initio el
proceso de integración de la población inmigrante. Las implicaciones
tanto filosóficas como políticas de esta jerarquización
jurídica son desarrolladas por Javier de Lucas para el caso de
los derechos culturales. A partir de una exhaustiva discusión del
proceso de formulación y reivindicación de estos derechos,
de Lucas muestra cómo paradójicamente el Estado niega los
derechos culturales a las minoría inmigrantes, a la vez que participa
activamente en la estigmatización del inmigrante como “culturalmente
distante” y por tanto potencialmente no integrable. La “culturalización”
oficialista del inmigrante funge como pretexto para negarle su plena participación
política: “El problema del status jurídico y político
de los inmigrantes en la Unión Europea y en España es sobre
todo un problema de inclusión, pero no en el sentido clásico
de inclusión ‘social’ como categoría opuesta
a la exclusión y a la marginación, sino de inclusión
política” (p. 133). En su detallado análisis de la
evolución de la política de inmigración en España,
tanto en su faceta principal de “control de flujos” como en
su vertiente de “integración social”, Sandra Gil explicita
las figuras discursivas subyacentes a dicha política y su estrecha
relación con la culturalización y problematización
del fenómeno migratorio.
En la segunda mitad del volumen, un elenco de especialistas,
académicos y profesionales, identifica aquellos ámbitos
específicos en los cuales el Estado de bienestar despliega políticas
que afectan a los colectivos inmigrantes: las políticas de empleo
y la flexibilización de los mercados laborales (Hilario Ibáñez),
las políticas públicas de vivienda (Ángela Sánchez),
la asistencia sanitaria de tipo generalista y su relación con las
necesidades específicas de los inmigrantes (Graciela Malgesini),
la insistencia en políticas educativas compensatorias para el alumnado
inmigrante (María Rosa Blanco) y, por último, las estrategias
elegidas por los propios inmigrantes para suplir las carencias del Estado
de bienestar en cuanto a la provisión de servicios (Emilio José
Gómez). El volumen concluye con un amplio aparato estadístico
que cuantifica el fenómeno migratorio y su evolución a lo
largo de los últimos diez años.
La gran heterogeneidad de ámbitos abarcados así
como los diversos trasfondos teóricos de los autores dificultan
a veces la integración complementaria de los trabajos; por ejemplo,
en el libro coexisten definiciones clásicamente keynesianas del
Estado de bienestar con estrategias de-constructivistas de obvia inspiración
foucaultiana. Este carácter plural y heterogéneo de las
aportaciones, por otra parte, ofrece la ventaja de incitar al tan necesario
debate sobre el futuro del Estado de bienestar en relación con
los colectivos inmigrantes. Se trata en su conjunto de una obra pionera,
que precisamente por ello proporciona más preguntas que respuestas:
¿Qué competencias en materia migratoria debe retener el
Estado central, cuales ha de “devolver” a los niveles autonómicos
y municipales, y cuales puede “armonizar” a nivel comunitario-europeo?
¿En qué medida pueden y/o deben participar los actores no
gubernamentales en la formulación y ejecución de las políticas
públicas ante las migraciones? Y, por último, ¿deben
estas políticas mantener su carácter generalista, producto
de una noción universalista de derechos ciudadanos, o deberían
complementarse con políticas y servicios sociales particularistas,
que reflejen la composición multicultural de la sociedad contemporánea?
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2003
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