LE MONDE diplomatique - edición española



El Atlas de Le Monde diplomatique edición española

por Paul Marie de la Gorce

portada libro

En este Atlas editado por Le Monde diplomatique, dos páginas cautivantes con mapas magníficos llevan como título: "Geopolítica del caos unipolar" (1). Hojeando las demás páginas, cabe preguntarse si no podría ser el título del conjunto de la obra. En efecto, las láminas dedicadas a Estados Unidos en este borde del siglo XXI son demostrativas. Se suman otras referidas a la distribución de la riqueza mundial, al comercio internacional, las lenguas, los presupuestos militares y las ventas de armas, que arrojan una luz definitiva sobre el dato fundamental de esta época: "la hiperpotencia"- tal es el término empleado - de Estados Unidos. Las páginas, los gráficos y sobre todo los 200 mapas lo ilustran, sin descuidar las zonas de sombra, como la duplicación de las desigualdades en veinte años, o las zonas de incertidumbre, como la evolución del melting pot, pero también con indicaciones nuevas sobre las preocupaciones de la "hiperpotencia" y sus armas.

Mirando las páginas tituladas en un acercamiento voluntario y justificado "Dependencia energética e intervencionismo", se puede anticipar lo que figura más adelante a propósito del Golfo y la cascada de guerras que se sucedieron en la región, sobre el Cáucaso acertadamente calificado como "nueva frontera estratégica" y sobre el último mapa que destaca la riqueza en petróleo y gas de una Rusia dramáticamente empobrecida y debilitada. Asimismo el análisis de la deuda estadounidense como "herramienta de hegemonía" ilumina lo dicho sobre la dependencia constante de los países de América Latina, calificados sin más como "mercado enfeudado a Estados Unidos".

Todo parece entonces organizarse en relación con el fenómeno central de la "hiperpotencia" estadounidense. Como el interrogante que funciona a modo de título de las páginas dedicadas a Europa: "¿Un actor autónomo?" y las respuestas certeramente escépticas que recibe. Y como los señalamientos críticos sobre el debilitamiento relativo de Japón - "potencia vacilante" - en el mundo actual y el ascenso de China, "gigante emergente". Cabría deducir una conclusión: las formidables realizaciones humanas, sociales, económicas, científicas, culturales que hicieron el poder y la gloria de Estados Unidos no fueron utilizadas por la dirigencia política de ese país para instaurar un orden pacífico. Sino por el contrario para generar un "caos unipolar".

Pero es verdad que el mundo no se reduce a la geopolítica, y este Atlas lo muestra deliberadamente, describiendo en la primera parte el "mundo empequeñecido" en que vivimos. Una descripción sin complacencias beatas ni pesimismo de partido tomado. Los "progresos en los derechos de las mujeres", pero también la "timidez" de esos progresos. El retroceso de la homofobia y la difusión de la cultura, pero "la educación sacrificada en el Sur". El formidable impulso de la comunicación y los transportes, pero la intolerable emergencia en el corazón mismo de las democracias de una categoría de presos políticos despojados de todo derecho, como los de Guantánamo.

El fondo de la cuestión tal vez resida en que hay una explicación común al "mundo empequeñecido" y al "caos unipolar". Esa explicación es el título de algunas páginas reveladoras de este Atlas: "Se ahonda la brecha entre ricos y pobres".

NOTAS:

(1) El Atlas du Monde diplomatique, número especial de Manière de voir, 196 páginas, más de 300 mapas, gráficos y cuadros, 10 euros, en venta desde el 2 de enero.

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Volver a sumario Enero 2003